• Paola Contreras con los responsables de voluntariado de la Fundación de las Hijas de la Caridad

Formación por los coordinadores de voluntariado: "Hacia una cultura evaluativa"

26 06 2019 Formacions/Formaciones


El día 25 de mayo desarrollamos la actividad de formación continua de nuestro Plan de formación para los coordinadores de voluntariado de nuestras obras: "Hacia una cultura evaluativa". Paola Contreras, coordinadora de voluntariado de Arrels, desarrolló el tema desde su formación y experiencia.

Paola parte del principio de que toda evaluación va encaminada a una mejora y a un cambio, allí donde se aplica. Por lo tanto, la evaluación es un proceso de mejora continua de las herramientas, las metodologías, las relaciones... Para avanzar en la calidad de nuestro saber HACER. Es una cultura de gestión que asegura la calidad y la organización.

Evaluar supone revisar lo que hacemos, desde y con nuestro voluntariado, asegurar que generamos valor de acuerdo con los criterios y perfil establecido.

Evaluar quiere decir definir y diseñar qué queremos hacer, porque y cómo lo queremos hacer.

Evaluar quiere decir registrar lo que decidimos hacer, lo que hacemos realmente y los resultados que pretendemos obtener.

Evaluar quiere decir comprobar si los resultados han logrado los objetivos previstos. Quiere decir aprender constantemente de lo que hacemos. Quiere decir: planificar, desarrollar, comprobar, actualizar nuestro SER y HACER. Toda esta evaluación hecha desde los principios y valores vicencianos como transfondo.

Esta cultura evaluativa nos llevará a una calidad en la gestión del voluntariado que mejorará el conocimiento, la planificación, gestión, clima interno, la rentabilidad de los recursos, mejora de los servicios, la imagen tanto interna como externa, dando credibilidad, confianza y transparencia.

En el análisis que todos los coordinadores hacían de las actitudes y valores observados en los voluntarios de las diferentes obras, constataban la existencia de:

Una manera de estar con: prudencia, respeto, paciencia, compromiso, adaptabilidad.

Una manera de aceptar y tratar a las personas desde: el altruismo, amor, solidaridad.

Estas actitudes y valores constituían el tejido vicenciano sobre el que tenemos que edificar nuestros criterios de adecuación y valoración. Son los que constituyen nuestro carisma con una presencia humilde, sencilla y caritativa.

Paola nos presentó un conjunto de indicadores para la gestión del voluntariado, en forma de cuestionario en el cual nos preguntaba:

¿Qué papel queremos que tengan los voluntarios que están con nosotros?

¿Cuál es nuestro papel?

¿Cómo conseguir un camino formativo?

¿Cómo ayudar a hacer que el voluntario colabore desde el carisma vicenciano?

Paola conducía su intervención con estas afirmaciones: el voluntariado es un puente entre la sociedad y las realidades de exclusión. Esto, el conocer de fondo esta realidad, genera un cambio social, una transformación en todos nosotros, es parte esencial de nuestros proyectos.

Ante la exposición de Paola... ¿quién no desea dar pasos "hacia una cultura evaluativa"?

Aquí nos quedó el reto y las ganas de profundizar más en el tema.

Sor Maria Arrese (FC)